Salió con un vestido largo púrpura de Gaultier un poco pasado de moda que le sentaba como a Terelu. Y esos dos conceptos definieron el resto del concierto: pasado de moda y Terelúrico. Me gustaron: In your eyes, porque adoro esa canción; Your disco needs you, aunque la hubiera preferido en los bises; Slow, que es donde mejor se movió, porque ella sólo sabe moverse cuando lo hace despacio. Fallaron: Can’t get you out of my head, demasiado pronto, demasiado vale-por-sí-sola; Spinning around, más setentona, pero le faltaba oficio; una versión de Copacabana… ejem, ejem.
El resto: tufillos a Madonna y Gwen en estética, proyecciones y coreografías; una peluca horrorosa con la que abrió la segunda parte vestida de geisha y con la que parecía Bárbara Rey; unos discursos horrorosos; y Jon Kortajarena corriendo emocionado por las escaleras antes de que empezara el concierto... ejem, ejem.
Lo más original de la escenografía es cuando sale cantando Like a drug subida en una calavera gigante de falsos cristales de Svarovsky inspirada en la que hizo Damien Hirst con diamantes, valorada en 72M €... ejem, ejem.
Reflexión durante el concierto: puberty is a phase; 7 months of rejection is a lifestyle... ejem, ejem.
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