Termina uno de los veranos más secos que recuerdo y lo peor es que no espero ningún desagravio. Llega un momento en la vida en el que prefieres que no cambie nada, porque los cambios no suelen ser a mejor. Luego vuelves a echarlos de menos, porque te recuerdan que estás vivo. Como Joan, yo soy de los que piensan que para recordar que estás vivo no hay nada mejor que una buena minifalda y un buen lifting (no, Ivana, el bótox es para las bestias). Pincha en la foto para ampliarla.

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