
La excusa (el Mcguffin) es un asesinato, pero la película es en realidad un verdadero alegato contra la superficialidad de las relaciones sociales en la sociedad del espectáculo. Prevé el chat y el facebook. El discurso de la vecina cuando le matan el perro es la verdadera trama. Las excusas que James Steward le pone a Grace Kelly son un buen ejemplo de su efecto colateral. Estamos tan ensimismados mirando por la ventana (la pantalla), que no reconocemos la perfección cuando la tenemos delante.

(No puedo cuando ella le dice lo de "Si algo sé es llevar la ropa adecuada en cada momento". Por favor, ese vestuario de Edith Head)
En este siglo de grandes hermanos y gossip girls, Hitchcock se hubiera llevado las manos a la cabeza con lo siguiente: en La Garrotxa (Girona) han abierto un hotel, Les Cols, con las paredes, los techos y los suelos de cristal. Totalmente transparente. Puedes echar las persianas, pero lo suyo dejarlas abiertas. Ni grifos, ni armarios, ni pomos en las puertas, ni muebles, ni televisión, ni teléfono. Sólo una metáfora de una cama. El desayuno se sirve en bandejas de plata sobre el mismo suelo de cristal, en la zona de engawa. Café en termo, yogur, mermeladas caseras, queso y llonganissa de Olot y tostadas con pan de leña ¿Se puede ser más chic? Se supone que es toda una experiencia zen, hasta que algún avispado importe la idea dans le big city. Entonces se convertirá en toda una experiencia zin-zen-tido. Lo último en el ver y dejarse ver. Propongo un nombre: El Peekaboo.














