Fabrice Murgia, un belga de madre murciana, creo recordar, es el nuevo wonder boy del teatro europeo. Este año ha traído dos obras al Festival de otoño a primavera (qué nombre más feo de festival). José Luis Gómez hablaba maravillas de él en el programa (que me dejé en una fiesta de Eurovisión). Exils es una reflexión sobre la política social y la inmigración, con mucho vídeo y técnica documental (un poco tostón a priori).
El veredicto: ES-PEC-TA-CU-LAR. Hacía tiempo que no salía tan emocionado de una obra. No soy muy fan del uso de vídeo en el teatro, pero cuando está tan bien hecho, ¡por favor! No había visto nada parecido nunca. Había momentos que parecía una extraña mezcla de cine con actores reales detrás de una pantalla blanca, que se iban a bajar a la platea como en La rosa púrpura del Cairo.
1 comentario:
¡Qué modeeerno!
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