Hoy me he levantado más lacio que un vendo, como se dice en Málaga.
He hundido la resaca en el sofá, pensando en mi vida, con esa clarividencia que te dan la deshidratación de las meninges, la disminución de glucosa y la dilatación de los vasos sanguíneos, pero en seguida me he dicho “no mires debajo de esa alfombra”.
Luego me he enzarzado en varias llamadas telefónicas.
Esta noche no salgo porque, como dijo el Señor, el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.



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