viernes, 27 de febrero de 2009

Tres en raya

El milagro de las campanas (The miracle of the bells, 1948) de Irving Pichel

Pequeña joya de director menor. Una mezcla de Eva al desnudo, Primera plana y Marcelino pan y vino. A saber: aspirante a actriz conoce a agente de prensa y le cuenta sus sueños de triunfo; él le consigue un papel protagonista en una versión de Juana de Arco; ella le oculta una enfermedad que arrastra desde la infancia y se mete mucho en el papel; borda la película y muere, pero antes le pide que la entierre en el pueblo de mineros donde nació; el director se niega a estrenar la película y el agente de prensa paga a las cinco iglesias del pueblo para que las campanas estén doblando tres días sin parar; al final las estatuas de la virgen y el arcángel San Miguel se mueven y se produce el milagro (hecho maravilloso, en latín): la película se estrena y el pueblo vuelve a misa. Y todo contado con mucho flashback.


La escena de la Nochebuena en el restaurante chino vale por toda la película.

Frank Sinatra está divino de cura, Fred MacMurray llena de humanidad a ese agente de prensa de moralidad/sexualidad ambiguas y Alida Valli está espectacular. Había tenido un gran éxito con El caso Paradine (Alfred Hitchcock) y El tercer hombre (Carol Reed), pero con esta película la audiencia le dio la espalda. Se tuvo que volver a Europa, donde empezó trabajando con Visconti (Senso) y terminó haciéndolo para Dario Argento (Suspiria). En medio, hizo una de las películas favoritas de Bibiana Fernández (Le yeux sans visage, de Geoges Franju), de la que Pedro lleva años anunciando un remake-homenaje-de-los-suyos (Tarántula), y protagonizó uno de los escándalos de sexo y drogas más sonados de la Italia de la posguerra.

Al igual que Alida, el guionista, Ben Hecht, también había trabajado anteriormente con Hitchcock, en Notorius (1946), que en España se llamó Encadenados y en Sudamérica, Tuyo es mi corazón. . Me encantan los títulos de bolero que tenían las traducciones de algunos títulos de Hichtcock. No es el caso de la siguiente.

Sabotaje (Saboteur, 1942) de Alfred Hitchcock

Ya la había visto hace años, pero sólo recordaba dos escenas: la primera, con el incendio y los extintores saboteados; y la última, la más famosa y facilona, en la Estatua de la Libertad. Ahora, curiosamente, me ha gustado mucho más lo que ocurre en medio. La escena del circo es todo un guiño a Freaks de Tod Browning. Y la del ciego, a Frankenstein de James Whale. A modo de precita, en esta película están ya Con la muerte en los talones, Encadenados y El hombre que sabía demasiado. Hitchcock fue el primer gran homenajeador de sí mismo, aunque luego no quedara demasiado satisfecho del resultado en esta película. No estaba contento con la pareja protagonista. A él lo veía demasiado “comedia ligera” y a ella demasiado “vulgar” (rolliza, quería decir). Creo que el tiempo le ha llevado la contraria. Él es un bombón de falso culpable, aunque pase un poco de ella, pero, como a MacMurray, eso le da una ambigüedad interesante. Ella no es la típica heroína de Hitchcock, pero no todos compartimos las mismas parafilias de Hitch con las mujeres (aparte de Gracia, la pobre).


En fin, sólo criticaría el exceso de patriotismo que hay en el guión (eran tiempos de guerra), algo que suena un poco naive hoy día y ni siquiera tiene el toque kitch de El milagro de las campanas. Hay réplicas brillantes, pasan muchas cosas (eso tampoco le gustaba al maestro) y además, colaboró Dorothy Parker en algunos de los diálogos.

Deseos humanos (Human desire, 1954) de Fritz Lang

Dorothy Parker dijo de Fritz Lang: “Aquí tienen a un hombre que está donde está gracias al sudor de su mujer”, en referencia a Thea Von Harbou, su segunda mujer, a la que se considera responsable de sus primeros éxitos.


Basada en una novela de Émile Zola (La bête humaine, adaptada previamente por Jean Renoir), Deseos humanos es una película de cine negro negrísimo sobre una mujer (Gloria Grahame) que se echa un amante para inducirle a que mate a su marido. Sí, recuerda a la Barbara Stanwyck de Perdición. Pero en esta película hay más silencios, como el vacío que deja un tren después de pasar. El aburrimiento de la chica de ciudad con pasado que intenta casarse y llevar una vida “normal” en un pueblecito siempre termina con el asesinato del marido. Se suele decir que lo que no es mi año no es mi daño, en referencia a que el pasado de alguien no debería afectarnos, pero en el cine negro el pasado siempre vuelve. Lang ya trató este tema dos años antes en Encuentro en la noche (1952). Entonces la chica aburrida era también Barbara Stanwyck, que da mucho más miedo que Gloria Grahame, aunque esta es más inquietante. La insatisfacción, las ataduras, la pasión, la mentira, no pueden ser deseos más humanos, aunque el verdadero título es el de la novela de Zola, La bestia humana, pues la moraleja que se esconde con cobardía detrás de todo el cine negro es esa: que la bestia humana es Ella.

Por terminar con un epílogo frívolo, me encanta cuando la amiga de Gloria le espeta a Glenn Ford que más vale ser guapa que inteligente, porque todos los hombres tienen ojos, pero muy poquitos cerebro. I couldn’t agree more.

martes, 24 de febrero de 2009

Los Oscars

Este fin de semana fui a Málaga a ver los Oscars. Pepa me convenció de que bajara, después de nuestro fiasco de hace 2 años. Un póster gigante de 2x2 de Penélope preside la ceremonia en casa de Javi y Carlos. Parecíamos la versión cañí del último anuncio de cerveza, sí, ese en el que las chicas se ponen a gritar histéricas cuando la anfitriona les enseña el vestidor, para después oír los gritos vecinos de los chicos cuando el anfitrión les enseña la cámara frigorífica llena de cervezas. Cuando Tilda pronunció su nombre todos nos levantamos del sofá con los brazos en alto como si España hubiera metido un gol en la Eurocopa. Algunos incluso dejaron caer alguna lágrima de emoción. Brindamos con champán y por fin nos relajamos.


Antes habíamos estado viendo los Independent Spirit Awards, porque necesitábamos ver a Pe recibir un premio para subir la moral.



Cuando por fin empezaron los Oscars, para mí, que llevo 22 años viendo la retransmisión, que se dice pronto, estaba siendo la mejor apertura de una ceremonia EVER. That’s what I call an entrance. Hugh Jackman, que desde ayer figura en mi olimpo de dioses (ya lo adoraba por Lobezno, pero lo de anoche fue una revelación), hizo un número musical spectacular-spectacular que habrá que andar mucho en los próximos años para superarlo, Anne Hathaway incluida. Y la entrada de cinco diosas (Eve Marie Saint, Angelica Houston, Whoopie Goldberg, Goldie Hown y Tilda Swinton) para presentar a las nominadas a mejor actriz de reparto no pudo ser más emocionante. De Penélope prefiero no decir nada, sólo que estuvo muy Penélope y por eso la adoro. Reese Witherspoon había llevado un vintage hace tres años, pero ¿quién se acuerda ya de Reese? A Pe el Pierre Balmain Haute Couture le sentaba hiper-Sabrina.


Hubo otros momentos, como la aparición de Ben Stiller parodiando a Joaquin Phoenix en el programa de Letterman, que overseas no tuvo tanta gracia. James Franco haciendo de Superfumados, mejor. Carrie Bradwshow de Dior Couture. El tono mortuorio que imprimió la familia de Heath Ledger. Beyoncé que salió para bordar otro número a la limón con Hugh, homenaje a los musicales de todos los tiempos. Kate Winslet, más comedida que en los Globos, cuando recordó que de pequeña ensayaba el discurso de agradecimiento con una botella de champú (esta vez debió hacerlo con una de laca, Carlos dixit). La canción de Queen Latifah para el homenaje-obituario (¿imitando a Amaral en los Goya?) Adrian Brody presentando a uno de los nominados, diciendo “yo no soy muy fan de google” (cari, eso no es como no ser fan de facebook, es como decir que eres analfabeto). El discurso de Sean Penn, “Thank you. You commie, homo-loving sons-of-guns”, que el intérprete de Canal + resumió en un “Gracias, sois unas mariliendres insoportables” pero que en realidad sería más un “Gracias, panda de progres, que os encantan los gays”, fue todo un alegato a favor del matrimonio gay (los lazos blancos que llevaban algunos de los asistentes eran para la causa), algo que ya había hecho, con más emoción, el (¿ex?)mormón guionista de Harvey Milk. (Por lo visto, desde las limusinas se pudieron ver manifestaciones anti-matrimonio-gay). Y, al fin, la superpoblada y superpremiada Slumdog Millionaire. El éxito cantado de la globalización y los perros callejeros.


Lo peor, aparte de los altibajos típicos de la ceremonia debidos a los premios menores, la retransmisión de Canal +. Àngels Barceló, Pepe Colubi y Juan Zavala no pudieron estar PEOR. Eché de menos a hasta Jaume Figueras, con lo cargante que es. Por no hablar de la fiesta en la sala Shoko de Muñoz de Mesa. Vergüenza ajena (Spanish shame, como dicen en inglés).

¿Dónde quedaron aquellas mesas redondas que organizaba Televisión Española como aquella con Rosa María Mateo, Vicente Molina-Foix, Carlos Saura, Javier Gurruchaga y Carmen Rico-Godoy?




jueves, 19 de febrero de 2009

Mis pechos

Aaaay, mis Pechos Boys han recibido todo un homenaje en los Brit Awards (aquí no se retransmiten hasta el 7 de marzo a las 21:00, en AXN). Qué decir de un grupo que te ha acompañado toda la vida y al que adoras por encima de todas las cosas. A los 14 años, querías ser Michael J. Fox en Regreso al futuro, estabas totalmente integrado en la vida en Suburbia y soñabas con ir a Londres a pasearte por Leicester Square, la plaza que sale en el vídeo de West End Girls. Esperabas tu programa de música semanal en la televisión como una religión y, aunque no entendieras inglés, sabías que It’s a sin. Te gustaban los títulos cortos: Heart, Rent. Y flipabas con los largos: What have I done to deserve this. Con Introspective empezaste a sospechar que había un concepto detrás de todo, pero no se lo contaste a tu hermano. Con 16 años eras ya un desclasado en el instituto y creías que el vídeo de Domino Dancing era toda una obra de arte digna de exponerse en un museo. Left to my own devices es tu canción favorita de ellos de siempre. Tuvieron que pasar unos años para que la entendieras. Con Being Boring descubriste que eran unos petardos y te encantó. Go West y el resto de Very te pillaron en la universidad, en plena anglofilia. Fue cuando encontraste a otros como tú (Jose Ignacio). En Liverpool con Adolfo reviviste tu infancia cuando ponían Paninaro en Top of the pops. Bilingual te pareció un canto a Europa. Estrenaste Before en Maastrich, en plena adoración por la disco. Red Letter Day se convirtió en una rúbrica de tus últimas noches en Granada en casa de Alvarito. Nightlife te pilló en Barcelona y los viste en concierto por primera vez. Y Release siempre te recordará a los hoteles hooperianos y a la tranquilidad de las carreteras de Colorado. Flamboyant Málaga… En fin, perdón por tanta nostalgia.

Aquí dejo la actuación de anoche. Debo confesar que cuando Brandon salió, he moved me to tears. La actuación, ESPECTACULAR, esos modelazos, ese escenario. Lady Gaga parece una figurita de Lladró, pero el resto... qué pena que Europa no haya cuajado como invento y estemos subyugados al pop americano.




miércoles, 18 de febrero de 2009

Mi Miguel

Miguel saca este año un disco doble que se llamará "Coplas del querer" y ya tiene reservado en el Lope de Vega en Sevilla para hacer la presentación el 9-10 de junio.


Como adelanto, Pedro ha incluido en "Los abrazos..." la versión que ha hecho del "Queriéndote a ciegas" de la Piquer (ver comentarios), una zambra maravillosa que tanto le pega a Miguel y al argumento de la película, con líneas tan sufridas y hermosas como:

"No tienes que darme cuentas,
a ciegas yo te he creído,
yo voy por el mundo a tientas
desde que te he conocido"

"No hay dolor como esta gloria
de estar creyendo sin ver"

"Y hoy va solo por la acera
sin lazarillo mi corazón"

"Yo me clavaré en los ojos
alfileres de cristal
pa no verme cara a cara
contigo y con tu verdad"

OH, MY, I CAN'T WAIT!!!


sábado, 14 de febrero de 2009

Coca y flan

(Gonzalo Suárez y Pedro Almodóvar iniciaron juntos el libreto de Los abrazos..., pero se cuenta que acabaron peleados. Ahora la 2 contraprograma el estreno del nuevo corto de Pedro en Canal+, La Concejala Antropófaga, con un especial sobre Gonzalo. Aaaaay, Cayetana).

Con un título que remite a la movida (La funcionaria asesina) vuelve Pedro al formato corto después de casi 25 años (Tráiler…), si no contamos El amante menguante, que para mi gusto tenía que haberse proyectado al principio de Hable..., aunque luego durante la película hubieran salido algunas imágenes. Pero a quien realmente recuerda La concejala es a La Agrado (Todo…), por aquello del monólogo. Que Carmen Machi se ha ganado supongo que gracias a otro monólogo, el de La tortuga de Darwin (la obra de teatro de Juan Mayorga).




Él la presentó como un spin-off de un personaje muy secundario de Los abrazos…, aunque por la temática parecía más bien un trozo de Chicas y maletas, la película que rueda Harry Kane (pseudónimo que utiliza Lluís Homar), inspirada excesivamente en Mujeres… claro que Pedro tiene sus estrategias y sus secretismos.

El argumento es más bien simplón y, aunque sugiere imágenes antológicas, como la de cierta concejala de asuntos sociales comiéndose una polla mientras le meten un dedo gordo del pie en sendos orificios, no pasa de ser una boutade. Sorprende por otra parte que nadie en este país haya sabido crear personajes tan libérrimos como La concejala, Paquito (de La mala…) o La Agrado.

Aquí, en vez de la fusión gastronómica favorita de La Agrado, cava y helao, se pone tibia de coca y flan. La combinación provoca frases antológicas: “Hay que incentivar la cultura de la promiscuidad”, “Del cuerpo del hombre yo lo aprovecho todo”, “A mí también me gusta que me follen la faringe, como a todos”, “No hay nada más democrático que el placer”, “Eso es puro siglo XIX”, “A ver, que pase el próximo” o “Estás radiante, a pesar del estampao”.

Pedro Almodóvar dice estar harto de Pedro Almodóvar. Que le gustaría debutar como un huracán (Harry Kane). Pedro, cuando uno está harto de uno, no se homenajea constantemente. Quiero decir, el gazpacho de Mujeres es todo un símbolo, que puedes recuperar, sí, cari, pero no en una cocina con una mujer dormida en una silla que tiene un sueño erótico. No sé si era George Steiner o Umberto Eco quien hablaba del peligro de las referencias. También lo dijo el auténtico Vila-Matas: “donde se puede y se debe ser verdaderamente original es al citar”. La retrocita de Volver a La Flor…, donde la editora resumía a Leo el argumento de Raimunda sería un buen ejemplo.

Me quedé con la sensación de que si La concejala hubiera sido sociata en vez de derechona, hubiera sido más gracioso. Porque como bien dijo Becky, la mía, no la de Tacones..., no hay nada como reírse de uno mismo.

viernes, 13 de febrero de 2009

Llueve en Barcelona

Quedé con Becky en la plaza de Lavapiés. No llovía, al contrario. De repente, cuando subimos a la segunda planta del Valle-Inclán, estábamos en el Raval y llovía. Es lo mejor que tiene la obra, el agujero espacio-temporal que une el Raval con Lavapiés. Tan fácil como abrir tres ventanas en la parte posterior del escenario para que se vean los árboles de la calle de aquí que hacen las veces de árboles de la calle de allí. Y rociar lluvia sobre los cristales. El ruido ambiente es muy importante. El de La ventana indiscreta es buenísimo. Este no está mal. No llevas ni 5 minutos y de verdad te sientes en el Raval.


Lástima que el texto (de Pau Miró) no estuviera a la altura. Le faltaba carga dramática o quizá poesía o qué sé yo lo que le faltaba. La típica historia de puta redimida.

No basta con sentarte en un bar a escuchar a las putas hablar para hablar como una puta.

Está gracioso lo de que busque los clientes en los museos (sobre todo en el CaixaForum) y la Universidad, esa, la de aquí al lado.

Las interpretaciones muy de método. María Valverde está estupenda, un poco Pe, pero muy bien. Tiene cuerpazo. Víctor Clavijo, correcto. Toni Cantó, menos.


Durante la obra suena música de Estopa, Abigail, Terence Trent D’Arby (sic), El Bicho, Buika y un grupo nuevo que se llama Naranja Toscano, que deben ser amigos porque tampoco es para tanto. Les he añadido un poco de Bambino, Antònia Font, Manu Chao y Granados, por si alguien quiere darle un toque ravalero a su casa (ver comentarios).


2017: tibio y desafecto

Ay, que ya nadie se acuerda de 2017. Aquí va mi resumen: Lo mejor del año  * La frase de "Juego de Tronos": “Maybe it real...