martes, 17 de noviembre de 2009

Boda rápida

Yo soy de boda rápida (y rociera). Si tuviera que pensármelo, no me casaría nunca. Eso sí, si viviera en Las Vegas, me habría casado más veces que mi adorada Liz Taylor. Y es que creo que sólo puedes declararle amor eterno a alguien que no conoces.

Como en el vídeo de Vanessa. En el momento en el que conoces a la otra persona, este vídeo sería impensable. O te pones a llorar como un loco, con la garganta seca de emoción, o eres más falsa que la Contenta, que se le cayeron los zarcillos a pedazos. Yo creo que Vanessa no conoce a su marido. Esa templanza, ese dominio del escenario. Y hace muy bien. A un hombre es mejor no llegar a conocerlo nunca.

Aunque falte el dinero, te quiero. Yo sin oro, ni plata, te espero hasta el atardecer….

Susurraré mil veces al oído, que jamás buscaré nada fuera de ti, que jamás besaré como te beso a ti, creéme…


Palabras mayores.

Como le decía a Adolfo el sábado al teléfono: tú dame una botella de un buen Merlot y un coro rociero, que yo haré que sea Nochevieja.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Hasta a mí, con lo checoslovaco que soy, me emocionó un poco...
Y para esta Nochevieja el Merlot está asegurado. Lo del coro rociero, es negociable...

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