jueves, 2 de noviembre de 2017

Man in an Orange Shirt (BBC Two)


Una nueva serie gay británica. ¡Oh, no, otra vez no! Qué poco les gusta a los maricones verse retratados en la ficción (y cuando digo “ficción” quiero decir “verdad”). Para los más reticentes diré que esta solo tiene dos capítulos. El primero cuenta el amor imposible de dos soldados que se han conocido en las trincheras cuando vuelven del frente: uno se convierte en un pintor bohemio y el otro en un triste banquero, que se casa con su amiga de la infancia porque es lo que se hacía entonces. No sé si es por lo pavisoso que es él (aunque no puede estar más bueno), lo antipáticos que resultan ella y el amante, o simplemente por falta de metraje, pero creo que es una historia que hubiera dado más de sí. El segundo es mucho mejor. Ambientado en la actualidad, cuenta la historia de un veterinario adicto a las aplicaciones de sexo que conoce a un arquitecto en su consulta y le contrata para que reforme la casa de campo que le regala su abuela (Vanessa Redgrave). El punto de vista es maravillosamente reaccionario y tiene grandes frases retrógradas: “esto no es una peli porno” o “hay una persona dentro de estos pantalones”. El descubrimiento del cuadro al final es un poco Deux ex Machina, pero el mensaje no puede ser más triste cuando se le pone cara a la camisa naranja: ¿y si las aplicaciones son la nueva cárcel en las que nos encierra el heteropatriarcado?

Como dice Jack McFarland en la vuelta de Will & Grace: “Grindr está tan quinqui que me da miedo coger herpes de solo pasar el dedo por los perfiles”.

jueves, 19 de octubre de 2017

Vino del mes



Frontonio Telescópico Garnacha 2014: Cuando lo probé me encantó. La nota de cata dice que tiene toques de tomillo, romero, flores y fruta roja fresca. Es un microvino o vino de garaje*, por si alguien quiere hacer el ridículo en una cena. De este se hacen tres mil y pico botellas. En el Corte Inglés de Castellana quedan 11, las de Callao me las he bebido yo casi todas. En Málaga quedan, que estuve el otro día. (Precio: 17€)

*Los vinos de garaje son “caldos muy cuidados en todo el proceso de elaboración cuyo objetivo es conseguir la mayor calidad. Su producción es limitada y se elaboran en sitios minúsculos (del tamaño de un garaje, por ejemplo), con escasa maquinaria y con viñedos que no han de ser de reconocido prestigio ni tampoco necesariamente deben acogerse a ninguna denominación de origen, aunque si es recomendable que procedan de cepas viejas, entre 30- 40 años de edad”.

martes, 10 de octubre de 2017

Niño perdido

Dicen que la lectura de Rey Lear depende de la edad que tengas: cuando eres joven te identificas con Lear porque tienes complejo de hijo ingrato; al crecer empiezas a entender a las hijas, a medida que te das cuenta de que Lear ha sido un hijo de la gran puta y tiene lo que se merece.

A mí me pasó hace poco algo parecido cuando volví a ver Jóvenes Ocultos (The lost boys, 1987). De joven me identificaba con Michael, el hermano mayor rebelde que quiere ser otra cosa, reniega de su familia biológica y busca una familia de elección, aunque la selle con un brindis de sangre. Con los años, he descubierto que entiendo más a Sam, el hermano pequeño al que le duele ver a quien quiere convertirse en algo que no le gusta. Decir que esta versión vampírica de Peter Pan marcó mi adolescencia sería un understatement. La vi con 16 años, la edad más difícil, niño perdido y joven oculto, adicto a los vaqueros láser y los peinados imposibles (tenía un pelo muy difícil de domar). Mi hermano seguramente pensaba que me estaba convirtiendo en un vampiro de mierda.

La otra noche regresé a Santa Carla, la capital mundial del crimen, ciudad ficticia como en el fondo son todas las ciudades, y volví a entender muchas cosas de mi vida. Sobre todo viendo los modelitos de Sam. Esas mangas japonesas...









jueves, 14 de septiembre de 2017

Indulgencias de verano II



No me gusta: 

Echar de menos Madrid. Las playas desiertas, los cines vacíos, los reservados en los restaurantes (en eso he salido a mi madre, que una vez nos llevó de pequeños al cine, entró en la sala y, al ver que estaba vacía, tuvimos que irnos). La gente que lo recuerda todo. Los trenes de cercanías, porque no acercan, separan. Los pueblos sin maricones. Las mujeres a las que les gusta Carrusel Deportivo, Manuel Jabois o los mejillones al vapor y presumen de ello. Los paisajes demasiado bonitos, los hombres demasiado íntegros. El programa El bosque habitado de Radio 3, que me da ganas de invadir Polonia. Los hombres que dan muy bien en foto y luego no se parecen en nada. Los grandes gestos, sobre todo en el amor.

Me gusta: 

El final del verano. Viajar sin equipaje. Ver gitanas rumanas en preferente en Ryanair. Llegar de noche en aerobús a Cibeles y bajar Alcalá hasta Sol, subidón absoluto. Las duchas amplias donde nunca te chocas los brazos con las paredes. Los hombres con tatuajes en el cuello. Las canciones de la banda sonora de Narcos. Los billetes de avión ridículamente baratos. Que cada vez me cuesta más enamorarme. Que me canten en la cama. Sacar el codo por la ventana del coche. Las sábanas de hoteles de miles de hilos. La comida local. Los calcetines estampados. El papel pintado, pero no el vintage, el moderno. Robarle ropa a mi hermano. Reírme de la gente que no piensa como yo. Las mujeres que saben tumbarse en un sofá.

martes, 22 de agosto de 2017

Indulgencias de verano


Sube

- Cena de verano: champán muy frío y latas de conserva.

- Dos palabras: dragón zombie. La gente que se niega a ver Juego de Tronos debería planteárselo en términos de blockbuster veraniego, leerse las críticas de El Mundo Today y ver los capítulos de la última temporada sin ver los anteriores, con el pitorreo y la sorna con que parecen haberlos escrito los guionistas.

- La música algunos sábados en la pista de abajo del Bearbie.

- Con la Rambla todavía de luto, llega a Barcelona el Love Boat, literalmente, un crucero de swingers o parejas de mente abierta llamado Luxury Lifestyle. Fiestas eróticas diarias. Esas parejas liberales que son capaces de notar la cocaína en la voz de Stevie Nicks cuando escuchan discos remasterizados de Fleetwood Mac en sus orgías me fascinan.

- Las piscinas de los hoteles donde hay hamacas de sobra, fumadores en el bordillo, tolerancia infinita con los cócteles dentro del agua y donde se liga con la gente asomada a los balcones. Porque estoy retiradísimo, que si no, aquí iba a estar yo…

Baja 

- La elección de Daniel Craig para el próximo Bond. Y no solo porque no sea Idris Elba. Craig sigue sin convencerme como nueva masculinidad, todavía no he superado su salida del agua a lo Ursula Andress, sus trajes demasiado ajustados y su metro setenta y cinco. Me parece un cruce entre el arquitecto de las estrellas y Vladimir, mi camarero del este.

- El nuevo formato en Internet de La Otra Crónica de El Mundo. ¿Qué ha pasado?

- La turismofobia, el movimiento más posmoderno de los últimos años, que tras los atentados estivales se ha visto relegada de nuevo a queja de vecinos de la Barceloneta.

- La braga náutica. O como dice mi adorada Tamara Falcó: "el tamaño importa cuando no tienes espacio". Claro que la pobre a lo mejor se refería a otra cosa, ahora que la madre ha amenazado con deshederarla si no iba a la Buchinger con ella y el Nobel.

- Aumentar la acera de Gran Vía para tener que llenarla de bolardos. Lo que habría es que reducirla aún más.

jueves, 27 de julio de 2017

Macaulay Culkin

Ni Froilán con la lengua fuera, ni Kortajarena bailando con la Madonna, el personaje del verano es Macaulay Culkin, que por fin ha dejado los laxantes y vuelve al cine después de más de 20 años.


Macaulay, ahí donde lo veis, es padrino del primer hijo de Michael Jackson y, después de divorciarse de su primera mujer, estuvo liado 8 años con Mila Kunis, quiero decir, que tampoco ha estado chupándose el dedo todo este tiempo.

Pero lo que realmente le corona como personaje del verano es la canción que le han dedicado La ladilla rusa, un grupo de Montcada i Reixac del que soy un poco fan.



Macaulay me produce una ternura especial, quizás porque nuestros días más rijosos han pasado ya a mejor vida y ahora lo único que esperamos es que no nos roben el tabaco. Nuestros veranos pasan sin pena ni gloria, el vicio se nos ha ido con los años y nuestra frase favorita cuando vemos lo bien que se lo pasan los demás en Instagram es: si ha venido para ellos, pues para ellos.


Aquí os dejo un montaje de su celebérrima escena con Trump y un corto del niño de Solo en casa convertido en conductor de Uber 20 años después.


martes, 18 de julio de 2017

Lo que tú digas, Lloyd

Si hay algo peor que un camarero que no pruebe la bebida, es un camarero cinéfilo. El mío lo conservo porque, a diferencia de Jack Torrance, no me importa saber quién me invita a una copa. Cuando acecha el jefe, le paso un billete y él me devuelve el cambio sin cobrarme nada. Por eso, le perdono todos los spoilers del mundo:

Okja (Bong Joo-Uh)


Lloyd: La película que vuelve vegetariano a la gente que la ve. Trata de la cría transgénica de una supercerda que da jamones de 1 tonelada de peso.

Servidor: Supongo que se inspiró viendo el último concierto de Mariah Carey en Las Vegas.

Lloyd: Con esa lengua nunca serás vegetariano.

Servidor: ¿Y te gustó?

Lloyd: Me hizo pensar cómo alguien que hace una maravilla como Snowpiercer puede hacer una bazofia como esta.

2:22 (Pau Currie)


Lloyd: Sin comentarios.

Servidor: Estás en racha.

The lost city of Z (James Gray)


Lloyd: Me dieron muchas ganas de ver King Arthur (Guy Ritchie).

Servidor: Ya me lo has dicho todo. Pero la crítica adora a Gray.

Lloyd: Dicen que Brad Pitt (productor) se lió con Sienna Miller en el rodaje.

Servidor: Ya me lo has dicho todo.

Lloyd: Creo que se le espera en Mallorca este verano (a Brad).

Servidor: Tengo que hablar con mi hermano.

The Love Witch (Anna Biller)


Lloyd: Fui a verla en sesión doble con Prevenge al Círculo de Bellas Artes.

Servidor: Dicen que es la Tarantino feminista.

Lloyd: Es empalagosa, ciertamente.

Servidor: El cartel me encanta.

Lloyd: Los primeros 10 minutos. Luego se desinfla.

Servidor: Es lo que tiene la ironía.

Wonder Woman (Patty Jenkins)


Servidor: Qué feminista te veo.

Lloyd: Bueno, no me imagino a Superman gritando “I believe in love” en la escena cumbre.

Servidor: Uy, como Madonna en Express Yourself.

Lloyd: Pues en esa línea.

Servidor: A mí me encanta la voz de Chris Pine.

Lloyd: Pues chúpale.

Before the fall (Byrum Geisler)


Lloyd: Es una versión gay de Orgullo y prejuicio. Pero con las clases cambiadas. Aquí Darcy es el pobre al que le hacen favores.

Servidor: Hombre, yo también le haría un par de favores.

Song to song (Terrence Malick)


Servidor: Qué valor.

Lloyd: Ninguno, solo aguanté 10 minutos.

Servidor: 7 de 7. No te ha gustado ninguna. Eres como el reverso tenebroso de "Todas las canciones de amor hablan de mí".

Lloyd: Qué pesado estás con Trueba Jr.

Man in an Orange Shirt (BBC Two)

Una nueva serie gay británica. ¡Oh, no, otra vez no! Qué poco les gusta a los maricones verse retratados en la ficción (y cuando digo “fi...