martes, 15 de diciembre de 2009

Israel Galván

Ahora que ha terminado el Festival de Otoño, uno de los espectáculos que más ha recibido el favor del público y la crítica ha sido "El final de este estado de cosas, redux" de la compañía de Israel Galván. Fui con el tete, que disfrutó mucho más que yo, que no puedo cuando Israel se pone Picó, como el turrón. Pero hay que reconocerle el mérito. Es lo que han hecho en Francia, donde lo adoran... y para muestra el libro que ha escrito el filósofo Georges Didi-Huberman llamado "El bailaor de soledades", donde funde el arte del bailarín con la lectura de San Juan de la Cruz y José Bergamín, el toreo de Anotnio Ordóñez o Pepe Luis Vázquez o la filosofía de Nietzsche, Bataille o Deleuze. La descripción que da del cuerpo de Israel es tremenda:

"Elemento inhabitual: su cuerpo no está “cuidado” como el del bailaor profesional o el torero deseoso de mostrar que lo es, ambos inmediatamente reconocibles. No es un cuerpo preocupado de sí mismo, por lo menos a primera vista. No pretende corregir sus defectos. Acepta su singularidad. Así que observamos sus hombros disimétricos, el culo más bien gordo, el vientre prominente, complexión fornida, pantorrillas potentes, la cabeza propensa a buscar adelante, el extraño perfil de la nariz. Toda la imaginería andaluza de la elegancia se va al traste (…)

Este cuerpo es, de hecho, más modesto e inteligente que los otros: jamás anuncia que llegará a sublime. El reto, la elegancia están en el acto y no en el parecer, lo cual tal vez es nuevo en Sevilla. Cuando este cuerpo de fauno inocente, que roza algunas veces una especie de estado borderline – y no me hace pensar en nadie, excepto en Nijinsky-, adelanta ambas manos, el aire queda literalmente esculpido."

En fin, que todo esto viene a cuento de que llevo tiempo queriendo colgar unos vídeos de una performance que hizo Israel en Barna hace años, cuando estuvo experimentando la danza contemporánea con su amiga Sol Picó, como el turrón. Se titula La casa y está incluido en la exposición "La ciudad vacía" dedicada a Badia del Vallès. Es una danza que mide el espacio de un piso de protección oficial alquilado a unos rumanos, marcando con un baile cada una de las habitaciones. La camiseta del Barça es lo mejor.









4 comentarios:

joseph john dijo...

pues que quieres que te diga sera una perfomance de las mejores, pero a mi me da verguenza ajena...

En las profundidades dijo...

¿quien decide quien tiene arte?.Eso es lo grandioso de hacer cosas creativas que para unos es una mierda y para otros un vehiculo para compartir emociones.
:)

joseph john dijo...

yo es que siempre he sido muy jose maria pou, un cuadro blanco pintando de blanco es un cuadro blanco pintado de blanco...jejejejejeje

Anónimo dijo...

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