viernes, 12 de septiembre de 2008

Completando filmografías...

Mundos opuestos (East Side, West Side, 1949) de Mervyn LeRoy

Película de crisis matrimonial en la zona alta de N.Y., donde los clubs están decorados con móviles de Calder, los jueves siempre hay cena en casa de los suegros, y se oyen frases como: “Cuando una mujer está más guapa después de casarse, es que su marido la está haciendo muy feliz o muy desgraciada”. Fue un fracaso de crítica y público, Barbara Stanwyck y Ava Gardner ni se hablaron en el rodaje, pese a sólo compartir una escena, pero vale la pena. La Stanwyck es de las pocas actrices que puede hacer de lady y resultar tan creíble como cuando hace de tramp.

Chantaje en Broadway (Sweet Smell of Success, 1957) de Alexander Mackendrick

"A rat trap of a film in which a vicious New York gossip hustler grovels for his ‘Mr. Big,' a monster newspaper columnist [modeled on Walter Winchell] who is incestuously obsessed with destroying his kid sister's romance.... The dark streets gleam with the sweat of fear; Bernstein's limpid jazz score (courtesy of Chico Hamilton) whispers corruption in the Big City"

Proyectada en el MOMA este verano en su ciclo de Jazz y películas, con una excelente fotografía en noir&neon, y unos Burt Lancaster y Tony Curtis que nunca estuvieron mejor. Hace que los malos de Eva al Desnudo (1950, de Mankiewicz) parezcan monjitas.

La leyenda de la ciudad sin nombre (Paint Your Wagon, 1969) de Joshua Logan

Bueno, esta me la recomendó el chico del videoclub después de espetarme que yo soy más de divas. Yo pensaba que iba a decir de clásicos, pero no. En fin, que la peli me encantó, me reí como hacía años que no me reía con una película. Me flipó el intermedio (tan bien metido en la historia), los números musicales (porque es un western musical) y Lee Marvin, que no puede estar mejor. Clint Eastwood, bueno, supongo que se acordó de esta peli cuando mandó a su hija como figurinista a la entrega de los Globos de oro hace un par de años (eligen a una especie de “dama de honor” de la ceremonia, una mezcla de azafata y fiesta de puesta de largo) para hacerle pasar el mismo bochorno. Se supone que fue un musical fallido de Joshua Logan, pero yo creo que se adelantó a su tiempo con el sentido del humor.

Vivir para gozar (Holiday, 1938) de George Cukor

Historia de una chica rica, aunque desclasada (Katherine Hepburn), que se enamora del prometido de su hermana, el típico noble, hecho a sí mismo, con amigos profesores (Cary Grant), y no para hasta que lo consigue, aunque en la superficie se supone que le da mucho reparo y se pone del lado de la hermana hasta la última secuencia. Comparte el director (Cukor) y el guionista (Donald Odgen Stewart) de Historias de Filadelfia. Tiene escenas magníficas, sobre todo, todas las que se suceden en ese desván-refugio de los que no pueden más con las columnas de mármol de la casa.

Historias de Queens (A Guide to Recognizing your Saints, 2006) de Dito Montiel

El director lleva al cine su propia novela, editada en inglés con fotografías de Bruce Webber, una historia autobiográfica de su infancia en N.Y. Aparte de porque salen Shia LaBeouf, Robert Downey (poquito y sin sobreactuar), Rosario Dawson (la mujer perfecta) y Dianne Wiest, es recomendable porque tiene mucho arte y como dirían en Dónde estás corazón, mucha verdad. Un montaje curioso cuando desmonta algunas escenas y repite diálogos para dar esa sensación de flujo de la memoria, una sensibilidad nada Scorsese, y eso, que me gustó.

Corrientes ocultas (Undercurrent, 1946) de Vicente Minelli

En la línea de Sospecha (1941, de Hitchcock), Luz que agoniza (1944, de Cukor) y tantas otras de mujer recién casada que descubre que su marido no es lo que parece. Menuda novedad. Con una gran banda sonora inspirada en la 3ª sinfonía de Brahms y una Katherine Hepburn estupenda, a mí me gustó mucho. La crítica la pone fatal, porque Minelli no conoce los resortes del género, bla, bla, bla.

El banquete de bodas (The Catered Affair, 1956) de Richard Brooks

Película superrecomendable de neorrealismo americano, con Ernest Borgnine (que también protagoniza Marty (1955, de Delbert Mann), otra de las grandes películas de este escaso género, con un argumento parecido a nuestra Calle Mayor (1956, de Bardem)) y Bette Davis, que puede hacer neorrealismo, expresionismo, hiperrealismo y lo que le echen. Con unos Debbie Reynolds y Rod Taylor jovencísimos y estupendos. Y dirigida por el luego director de La gata sobre el tejado de zinc.

(Juanfrita, si estuviera en tu estado, estaría borracho todo el tiempo, como Paul Newman en la Gata, con una copa en una mano y la muleta en la otra. I'm gonna miss u on Tuesday)


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