viernes, 7 de agosto de 2009

El sueño de Brooklyn

“Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros”

(Nocturno del Brooklyn Bridge, Lorca)

Es lo raro de la red, que empiezas en París o en Milán y acabas en Brooklyn. Ya lo dijo el poeta: “el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo”. Carne viva en barbacoa. Reggae. Aftersun. La marca del biquini. Me gusta el verano porque las venas se encienden y los cuerpos se engañan.

Cansado del teléfono, cada vez me cuesta más escribir. ¿Por qué ya no hay cartas en el buzón? Echo de menos los días en los que la gente se comunicaba con más de 140 caracteres. Supongo que en eso consiste el sueño de Brooklyn, la promesa del pasado, lo auténtico. Pero me temo que de nuevo en la aurora “no habrá paraísos ni amores deshojados”. Lo único que queda hacer es soñar con sus calles. Mientras, suena de fondo el disco Omega de Enrique Morente.

















2 comentarios:

Anónimo dijo...

mira que hay gente rara,rara en New York.

Anónimo dijo...

Take me home, Fran, take me home.
AMSC

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